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Canela + Manzana + Azúcar…

7 Sep

 o una historia de reencuentros.

Tiempo atrás recordaba lo delicioso que estaba el Strudel y la buena idea que sería intentar hacerlo. Al poco rato ya me había lanzado a internet a buscar su receta y como no recordaba bien el nombre (soy pésima para esto de los nombres) introduje los ingredientes principales en google: que si canela, que si manzana, pasas … Gracias a esto y por cosas de la vida topé por casualidad con otro  postre que había probado en varias ocasiones y cuyo nombre tampoco hubiera recordado (pese a lo popular que es!) , el Crumble de Manzana. Cuál fue mi sorpresa cuando descubrí que lo que había encontrado no era la tarta típica inglesa, sino una especie de versión polaca, que mira por dónde también había tenido ocasión de probar en casa de una amiga hace varios años, la Szarlotka (pronunciese ‘charlotska’). Este nombre, decididamente, jamás en la vida me hubiera venido a la memoria… 

Al principio dudaba si decantarme por lo polaco o lo inglés. Finalmente, y porque el otoño está al caer y yo sigo con mi vena nostálgica, he optado por la tarta polaca. El crumble lo dejo para más adelante, y no necesariamente será de manzana.

La receta que pongo aquí la encontré, como ya decía, por pura casualidad. Una de las cosas que más me gusta de internet es que la gente se hace un pequeño hueco y escribe lo que quiere, sobre lo que quiere y porque quiere. Y así es como luego una encuentra una receta tan agradecida como ésta en un blog no especialmente dedicado a cocina,  pero descrita con tanto detalle que da gusto.

Ingredientes:

  • 2  1/2 vasos de harina de repostería
  • 200 gr mantequilla
  • 1/2 vaso azúcar glass
  • 1/2 vaso de azúcar blanquilla o moreno
  • 2 huevos
  • 5 manzanas Granny Smith(4 si son grandes)
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • canela molida
  • media cucharadita de sal

Preparación:

  1. Mezclar en un cuenco la harina con el azúcar y la canela. Aparte en una cazuela derretir la mantequilla con la sal. Cuando la mantequilla haya entibiado se añade a la mezcla anterior y se amasa ligeramente.
  2. Separamos las yemas de las claras y añadimos mezclando bien, y amasando con las manos hasta que la masa deje de pegarse y se vuelva compacta. Corregiremos de harina o mantequilla derretida hasta obtener este resultado. Una vez lograda reservamos la masa en el frigorífico durante al menos una hora. Será importante que esté fría a la hora de manipularla.
  3. Aprovechamos este tiempo para pelar y rallar las manzanas en un cuenco (yo aconsejaría hacerlo poco antes de tener lista la masa para que no se nos oxiden mucho). Mezclamos la manzana con azúcar blanquilla o moreno (el que prefiramos) y generosa canela molida. Si nos apetece también podemos añadirle algunas pasas sultanas o de corinto.
  4. Transcurrido el tiempo de reposo de la masa, la cogemos y dividimos en dos reservando una de ella en la nevera hasta que la necesitemos. Una de las mitades irá destinada a la base (a diferencia del apple crumble!) de modo que tras enmantequillar el molde extenderemos bien la masa para que cubra también los lados y esparciremos por encima la manzana mezclada con azúcar y canela.
  5. Cogemos la mitad de masa que reservamos y la rallamos por encima de la manzana hasta cubrirla bien. Es por este motivo que insistía tanto en que la masa estuviera bien fría, de este modo es más fácil manipularla y no se nos deformará en la mano dificultando el proceso de rallar. 
  6. Finalmente remataremos espolvoreando de nuevo azúcar y canela por encima. Yo adoro la canela y reconozco que abuso un poco de ella, ahora bien, tampoco hay que quedarse cortos porque sino pierde su gracia el sabor final.
  7. Introducimos en el horno precalentado a 170º durante aproximadamente 1 hora. Como suelo decir, el tiempo es muy relativo y dependerá del horno que tengamos. Con mi anterior horno podía pasarme una vida para cocer un simple cake, con el que tengo ahora si respeto los tiempos de las recetas se  me chamusca todo. Por eso no está de más ir controlando de vez en cuando la cocción.

Al igual que me sucedía con el Strudel, encuentro que esta es una tarta que puede comerse de la forma que se quiera: fría o caliente, para desayunar, merendar, de postre… Mi sugerencia es comérsela recién hecha y calentita, con una buena bola de helado de vainilla. El contraste te hace ver las estrellas…Y si no se tiene helado (como fue mi caso) con un buen pegote de nata montada está igual de peligrosa.

 

 

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Exámenes & Mermelada Amarga

22 Ago

 

 

Sigo de vacaciones. Aunque para “seguir estando” antes he de haber “estado”, y “estar” lo que es “estar” no he estado de vacaciones ¿se entiende no? O lo que es lo mismo, sigo sin pasearme por el blog porque estoy de exámenes. De modo que hubiese sido más apropiado poner algo así como CERRADO POR EXÁMENES, pero sonaba tan deprimente en plena época estival…

Estos días no tengo tiempo para cocinar cosas que requieran de mucha dedicación, lo cual no es incompatible con hacer desubrimientos. Así es como entre Reglamentos comunitarios y procedimientos de ejecución de sentencias he dado con un gran hallazgo: la mermelada de naranja amarga. Se diría que es imposible que no la hubiera probado antes con lo mucho que me había hablado de ella mi madre. Tal vez lo de ser amarga me tiraba un poco atrás, pero los gustos cambian con los años y es precisamente esa misma cualidad  la que ha hecho que ahora atrajera mi atención. Está deliciosa y es un auténtico vicio. Creo que puede ofrecer todo un universo de posibilidades.

Yo, estos días, para amenizar el agobio de tantos apuntes y materias, me valgo de agradables desayunos espolvoreados con canela y amistosos bollitos untados de mermelada amarga.

Anticipo de otoño…

27 Jul

… o Strudel de Manzana.

Click en la foto para ver la web de origen

A principios de año deseaba con todas mis fuerzas que llegara la primavera, no como otras veces había deseado cansada ya de tanto frío, sino por necesidad. Quería colores y vitalidad en el aire; y todas esas nimiedades tan presentes en las estaciones de buen tiempo. Las necesitaba, y cosa curiosa, sentía que si en vez de primavera llegaba un otoño caería en una profunda desolación ¡yo que siempre había adorado el otoño! Sin lugar a dudas había cambiado algo en mí. Hoy, trascurridos muchos meses y muchos acontecimientos y reconciliaciones en el que es mi pequeño mundo particular, he descubierto para mi sorpresa que aún anhelo el otoño. Se diría que hace una eternidad que se marchó. Y hoy lo necesito más que a ninguna otra cosa. 

Esta es la primera vez que voy a postear una receta que aún no he elaborado yo misma. Estoy tan nostálgica y tan sumida en mi otoño de luces y atardeceres -pese a estar en pleno verano-,  que me viene a la mente un postre alemán/austríaco que probé hace tiempo. En su día no me atrajo mucho porque yo era más de chocolates y esas cosas,  pero recientemente encuentro que es de esas recetas sencillamente deliciosas. Además, ultimamente siento debilidad por la repostería tradicional, la de toda la vida, la que hacían las abuelitas (sean españolas, checas o austríacas). Hace que la cabeza se me llene recuerdos e ilusiones.

El strudel por lo visto es muy sencillo de hacer, no parece presentar dificultad alguna y las múltiples posibilidades que ofrece no tienen precio. A continuación pongo la tradicional o al menos la más extendida.

Click en la foto para ver la web de origen

Ingredientes:

  • 1 lámina de pasta filo u hojaldre (aprox. 250 gr)*
  • 150 gr azúcar moreno y un poco de blanquilla para espolvorear
  • 200 gr de manzana (si son de una variedad ácida como las Reineta o Granny Smith, mejor)
  • 1 cucharada de canela molida
  • 40 gr de pasas
  • 30 gr mantequilla
  • 3 cucharadas de pan rallado
  • 1 huevo batido

Preparación:

  1. En primer lugar ponemos las pasas en remojo, ya sea en agua o en vino dulce (personalmente por experiencia en otras recetas optaría por el vino).
  2. Estiramos la masa escogida sobre una superficie enharinada y la cubrimos con pan rallado. El pan rallado ayudará a absorber el jugo que desprenda el relleno cuando se esté cociendo.
  3. En un cuenco mezclamos las manzanas peladas y cortadas en láminas no muy finas, con el azúcar, la canela y las pasas ya escurridas. Cabe la posibilidad de añadir otros frutos secos como nueces, piñones, pasas corinto, pistachos…
  4. Cogemos el relleno y lo esparcimos sobre la masa. Derretimos la mantequilla y rociamos el relleno. También podemos añadir un chorrito de ron.
  5. Enrollamos la masa con cuidado de que no se nos desmonte a la par que vamos presionando suavemente con los dedos. Una vez enrollado pincelamos con el huevo batido.
  6. Espolvoreamos con el azúcar toda la superficie, también podemos añadirle por encima almendras troceadas. Introducimos en el horno precalentado a 180º y dejamos cocer hasta que la masa esté dorada, aproximadamente unos 30-40 min. Cuando esté hecho, dejamos enfriar un poco y espolvoreamos con azúcar (también puede ser azúcar glas) toda la superficie y salpicamos con almendras troceadas tostadas.

El Strduel tradicionalmente se sirve caliente, aunque está igual de rico frío. Sugiero acompañarlo con un poco de nata montada o una bola de helado…

Receta extraída de Gastronomía y Cía.

*Encontré  una recete para elaborar la masa. Cuando me anime ha elaborar el Strudel la pondré en práctica prescindiendo del hojaldre y la pasta filo, y la postearé.

Pan de Nueces y Pasas

16 Jul

 

Y aquí va una receta muy sencilla, riquísima. De mis prefereidas: el pan de nueces y pasas. Hay que tener en cuenta que existen muchísmas variantes y modos de elaborar esta misma idea, aquí dejo la que hasta ahora he puesto más en práctica con mejores resultados.

Ingredientes necesarios:

  • 100 gr mantequilla
  • 1 huevo
  • 150 ml leche
  • 2 cucharaditas levadura
  • 425 gr harina blanca
  • 75 gr azúcar extrafino
  • 75 gr pasas
  • 50 gr avellanas o nueces troceadas
  • Un poco de sal
  • 1 y 1/2 cucharadita de canela
  • Azúcar glasé para espolvorear.

Manos a la masa!:

  1. Derretir los 100 gr de mantequilla y una vez tibio mezclar con el huevo y la leche.
  2. En un bol aparte mezclar la levadura, la harina, la canela, el azúcar y añadir el líquido del punto 1. Tras diez minutos amasando, colocar en un bol aceitado y cubrir con papel de cocina adherente. Dejar reposar la masa entre 1 y 2 horas hasta que su tamaño se doble.
  3. Pasadas las dos horas poner la masa en una superficie enharinada y amasarla bien junto a las pasas. De nuevo dejarla reposar 10 minutos, esta vez cubierta con una tela.
  4. Extender la masa y darle forma de rectángulo con ayuda de las manos y un rodillo. Esparcir por encima las nueces troceadas y envolver la masa despacio.*
  5. Untaremos un molde rectangular (de unos 33cm de largo) con mantequilla y colocaremos la masa con la doblez hacia arriba. A continuación la cubriremos con papel transparente y la dejaremos reposar 45 minutos.
  6. Tras precalentar el horno, introduciremos el pan a 200ºC y hornearemos durante 45 minutos aproximadamente.
  7. Finalmente, una vez cocido, sacaremos el pan del molde, lo colocaremos en una fuente y tras espolvorearlo con azúcar glasé lo dejaremos enfriar.

Bon appètit!

*En el paso 4, antes de poner las nueces podemos esparcir también chocolate fundido, y entonces añadir las nueces troceadas y enrollar. Delicioso!

Milhojas Fresas y Nata

14 Jul

Es sábado. Me encuentro en mitad de un periodo de transición, sólo que no sé de dónde a dónde estoy transitando… Como instrumento para apaciguar a las fieras suele hablarse de música, yo creo que es igual de infalible la comida… Yendo más allá, los postres. Y si no hubiera lugar a error alguno, jugaríamos sobre seguro con un Milhojas de Fresones. Ya está, lo he dicho. Lo he dicho y me estoy haciendo pipí. Sólo probándolo me entenderíais.

Ingredientes (8 personas)–> Aunque lo querais sólo para dos personas vale la pena hacerlo en estas proporciones…

  • 3 láminas de hojaldre de 250 gr cada una*
  • 50 gr de mantequilla
  • 300 gr de fresones
  • 750 gr nata líquida
  • 100 gr azúcar
  • 1/2 cucharada de canela
  • 1 cucharada de maicena
  • 2 cucharadas de agua
  • 5 cucharadas de azúcar glas (para la superficie)
  • 2 cucharadas de zumo de limón (para la superficie)

Elaboración:

1. Precalentamos el horno a 180º. Engrasamos la bandeja con mantequilla y colocamos una de las láminas de hojaldre hasta que se dore. Lo pincharemos con un tenedor poque en este caso no nos interesa que suba demasiado. Una vez dorado, lo retiramos y dejamos reposar. Repetiremos este proceso con el resto de las láminas.

2. Una vez frías las disponemos una encima de otra y cortamos los bordes de forma recta.

3. Laminamos los fresones y los cocemos en un cazo a fuego lento con la canela y 80 gr del azúcar. Reservaremos una cucharada del almíbar que se forme y el resto lo llevaremos a ebullición. Mezclaremos la maicena con el agua y una vez diluido lo añadiremos a los fresones. Tras un hervor, retiramos el recipiente del fuego y reservamos.

4. El resto del azúcar (unos 10 gr aprox.) lo añadiremos a la nata líquida y batiremos hasta que quede montada.

5. En una bandeja, colocaremos una lámina de hojaldre, esparcieremos los fresones y verteremos la nata. Cubriremos con una seguna lámina de hojaldre y volveremos a poner el mismo relleno para finalemente cubrirlo con la tercera capa.

6. Para la superficie, herviremos el zumo de limón y el azúcar hasta obtener un almíbar. Añadiremos una cucharada de este almíbar al jugo de los fresones que reservamos antes y de este modo obtendremos un almíbar rosado que nos dará juego a la hora de decorar.

7. Decoramos el hojaldre superior con la cobertura blanca y rosa como nos guste.

8. Dividimos en 8 trozo y ya está listo para servir!!

Esta receta es realmente muy, muy sencilla de hacer, además de divertida (yo que quereis que os diga, eso de almibarar fresas…). Además cabe la opción de añadirle grosellas a la par que fresones, seguro que el sabor es igual de embriagador.

* Lo sé. El hojaldre sigue siendo uno de mis puntos débiles, por no decir, muertos. Tenía tanta ilusión en saborear este milhojas que no quería arriesgarme a que por culpa de un hojaldre fallido se frustraran mis espectativas, y he optado por uno elaborado de fábrica (¡sacrilegio!). No volveré a pecar -Orleans se cruza de dedos-.