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Tarta de Melocotón

18 Sep

Para endulzar el fin de semana me he sumergido en uno de los fantásticos libros de cocina de mi madre. Viejo y cansado donde los haya sigue dando guerra y no hay día que lo ojee y no descubra algo nuevo. Debería comprometerme más con él.

En esta ocasión me he decantado por esta receta:

Tal vez sea la edad, que los años pasan y las personas cambian, pero estas tartas de fruta que de niña no hubiera podido ni ver, ahora me matan. Ésta en particular es para mí un descubrimiento, y aunque puede parecer un poco entretenida de hacer, es muy sencilla y gustosa. La idea de perfeccionarla no se me va de la cabeza.

Tarta de Melocotón,

Ingredientes:

Para la base:

  • 100 g harina
  • 50 gr mantequilla fría
  • 2 yemas de huevo
  • 1 cucharada sopera de azúcar
  • 1 pizca de sal

Para el relleno:

  • 500 gr de melocotones o 1 bote de melocotones en conserva
  • 50 gr azúcar
  • 1 vaina de vainilla 0 1/2 cucharadita de extracto de vainilla

Para el glaseado:

  • 1 cucharadita de Maizena
  • 1 cucharada de mermelada de melocotón (sin trocitos, si hace falta le damos un toque con la trituradora)

Preparación:

  1. Mezclamos la harina y la sal en un cuenco. Hacemos un agujero en el centro y ponemos la mantequilla (ha de estar fría) cortada a daditos, las yemas y el azúcar. Con la llema de los dedos vamos mezclando e incorporando la harina hacia el centro y trabajamos hasta obtener una pasta fina. Formamos una bola, la envolvemos en film transparente y dejamos reposar en el frigorífico durante 30 minutos.
  2. Transucrrido el tiempo, extendemos la masa fría hasta cubrir un molde de aproximádamente 20 cm de diámetro -el molde redondo que tenía era demasiado grande, así que, como se ve en la imagen,  opté por uno rectangular-. Después de desplegarlo por el fondo y laterales pinchamos con un tenedor la base y volvemos a dejar enfriar en el frigorífico durante 15 minutos.
  3. Pasado los 15 minutos, cogemos el molde y tapamos la pasta con papel de horno. Encima pondremos legumbres secas (si teneis bolitas de hornear mejor que mejor) e introduciremos en el horno a 190º durante 15 minutos. De este modo lo que conseguimos es cocer el fondo de la masa antes de añadir el relleno y evitar que quede húmeda después. Tras los 15 minutos, retiramos las legumbres y el papel y volvemos a hornear, esta vez sólo 5 minutos. La pasta ha de quedar doradita.
  4. Retiramos del horno, desmoldamos y dejamos que se enfríe. Mientras,  nos ocupamos de los melocotones. Si usamos melocotones en conserva lo que haremos es escurrirlos y guardar el almíbar para preparar luego el glaseado. Le añadiremos el extracto de vainilla y ya estarán listos para colocar en la base de la tarta. Si por el contrario usais melocotones frescos el proceso es el siguiente: Pelamos los melocotones, los partimos por la mitad y los deshuesamos. Los metemos en una cazuela con un poco de agua, añadimos el azúcar y la vaina de vainilla (o el extracto), y calentamos a fuego lento mezclando con una cuchara de madera hasta que el azúcar se haya disuelto. Dejaremos a fuego lento durante unos 15-20 minutos, hasta que los melocotones estén tiernos. Dejaremos enfriar dentro de su almíbar, y los retiraremos con ayuda de una espumadera, reservando el almíbar. Hecho esto, ya podemos depositarlos en el fondo de la tarta. Con mitadas enteras o laminadas, como prefiráis.
  5. Para preparar el glaseado, vertemos el almíbar (necesitaremos aproximadamente 3/4 de vaso, si no os ha quedado tanto podeis añadir agua hasta completar la cantidad) en un pequeña cazuela y calentamos. A parte disolvemos la Maizena en un poquito de agua y lo vamos añadiendo al almíbar junto a la cucharada de mermelada. Llevamos a ebullición y dejamos cocer a fuego suave hasta que la mezcla espese. Dejaremos enfriar.
  6. El glaseado una vez frío quedará un poco más espeso, y ya estará listo para rocíar por encima de la tarta.

Serviremos cuando se haya enfriado por completo, solo o acompañado con nata montada.

Canela + Manzana + Azúcar…

7 Sep

 o una historia de reencuentros.

Tiempo atrás recordaba lo delicioso que estaba el Strudel y la buena idea que sería intentar hacerlo. Al poco rato ya me había lanzado a internet a buscar su receta y como no recordaba bien el nombre (soy pésima para esto de los nombres) introduje los ingredientes principales en google: que si canela, que si manzana, pasas … Gracias a esto y por cosas de la vida topé por casualidad con otro  postre que había probado en varias ocasiones y cuyo nombre tampoco hubiera recordado (pese a lo popular que es!) , el Crumble de Manzana. Cuál fue mi sorpresa cuando descubrí que lo que había encontrado no era la tarta típica inglesa, sino una especie de versión polaca, que mira por dónde también había tenido ocasión de probar en casa de una amiga hace varios años, la Szarlotka (pronunciese ‘charlotska’). Este nombre, decididamente, jamás en la vida me hubiera venido a la memoria… 

Al principio dudaba si decantarme por lo polaco o lo inglés. Finalmente, y porque el otoño está al caer y yo sigo con mi vena nostálgica, he optado por la tarta polaca. El crumble lo dejo para más adelante, y no necesariamente será de manzana.

La receta que pongo aquí la encontré, como ya decía, por pura casualidad. Una de las cosas que más me gusta de internet es que la gente se hace un pequeño hueco y escribe lo que quiere, sobre lo que quiere y porque quiere. Y así es como luego una encuentra una receta tan agradecida como ésta en un blog no especialmente dedicado a cocina,  pero descrita con tanto detalle que da gusto.

Ingredientes:

  • 2  1/2 vasos de harina de repostería
  • 200 gr mantequilla
  • 1/2 vaso azúcar glass
  • 1/2 vaso de azúcar blanquilla o moreno
  • 2 huevos
  • 5 manzanas Granny Smith(4 si son grandes)
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • canela molida
  • media cucharadita de sal

Preparación:

  1. Mezclar en un cuenco la harina con el azúcar y la canela. Aparte en una cazuela derretir la mantequilla con la sal. Cuando la mantequilla haya entibiado se añade a la mezcla anterior y se amasa ligeramente.
  2. Separamos las yemas de las claras y añadimos mezclando bien, y amasando con las manos hasta que la masa deje de pegarse y se vuelva compacta. Corregiremos de harina o mantequilla derretida hasta obtener este resultado. Una vez lograda reservamos la masa en el frigorífico durante al menos una hora. Será importante que esté fría a la hora de manipularla.
  3. Aprovechamos este tiempo para pelar y rallar las manzanas en un cuenco (yo aconsejaría hacerlo poco antes de tener lista la masa para que no se nos oxiden mucho). Mezclamos la manzana con azúcar blanquilla o moreno (el que prefiramos) y generosa canela molida. Si nos apetece también podemos añadirle algunas pasas sultanas o de corinto.
  4. Transcurrido el tiempo de reposo de la masa, la cogemos y dividimos en dos reservando una de ella en la nevera hasta que la necesitemos. Una de las mitades irá destinada a la base (a diferencia del apple crumble!) de modo que tras enmantequillar el molde extenderemos bien la masa para que cubra también los lados y esparciremos por encima la manzana mezclada con azúcar y canela.
  5. Cogemos la mitad de masa que reservamos y la rallamos por encima de la manzana hasta cubrirla bien. Es por este motivo que insistía tanto en que la masa estuviera bien fría, de este modo es más fácil manipularla y no se nos deformará en la mano dificultando el proceso de rallar. 
  6. Finalmente remataremos espolvoreando de nuevo azúcar y canela por encima. Yo adoro la canela y reconozco que abuso un poco de ella, ahora bien, tampoco hay que quedarse cortos porque sino pierde su gracia el sabor final.
  7. Introducimos en el horno precalentado a 170º durante aproximadamente 1 hora. Como suelo decir, el tiempo es muy relativo y dependerá del horno que tengamos. Con mi anterior horno podía pasarme una vida para cocer un simple cake, con el que tengo ahora si respeto los tiempos de las recetas se  me chamusca todo. Por eso no está de más ir controlando de vez en cuando la cocción.

Al igual que me sucedía con el Strudel, encuentro que esta es una tarta que puede comerse de la forma que se quiera: fría o caliente, para desayunar, merendar, de postre… Mi sugerencia es comérsela recién hecha y calentita, con una buena bola de helado de vainilla. El contraste te hace ver las estrellas…Y si no se tiene helado (como fue mi caso) con un buen pegote de nata montada está igual de peligrosa.

 

 

De piedras y peces globo

3 Ago

Hará alguna semana hablaba del Strudel y concluía el post haciendo alusión a mis intenciones de prescindir de la pasta filo prefabricada. Ya me sucedió en su día con el hojaldre, le pedí peras al olmo y aún hoy sigue siendo una de mis grandes cruzadas. Mi objetivo esta vez con el strduel era hacerme con alguna receta de la masa que me ayudara a salir adelante sin demasiados quebraderos de cabeza, y que me diera buenos resultados (ingenua…).  

Pues bien, recientemente puse en práctica la elaboración de una masa para el Strudel que, sin ser la pasta filo, podía tener bastante buena pinta. Me pareció demasiado sospechoso que fuera tan sencilla y rápida de hacer pero preferí hacerme la loca y seguir adelante. Nada iba a perturbar la ilusión de convertirme por una tarde en una yaya austríaca.

La receta en cuestión requería de lo siguiente:

El proceso no tenía en absoluto grandes misterios: Hacer un volcán con la harina y en medio echarle el resto de ingredientes. El problema se encontraba en las incongruencias entre las cantidades de los ingredientes y las del proceso de elaboración, de modo que las 2 cucharaditas de aceite se convertían misteriosamente en dos de agua , y los 100 ml de agua en aceite. Así no había modo de entenderse. Al final deduje que las dos cucharaditas debían ser de aceite y los 100ml de agua; que a fin de cuentas es más fácil equivocarse mientras se redacta la preparación que numerando los ingredientes. De todos modos, se mire por donde se mire, el resultado fue desastroso. A los 10 minutos de horneado la masa empezó a hincharse monstruosamente como si de un pez globo se tratase; desde luego aquello no estaba siendo un Strudel. Seguí respetando religiosamente el tiempo de horneado -tal vez al final la masa acabe bajando, pensé-. Transcurrido el tiempo, hice acopio de valor y abrí el horno. No sólo no había bajado sino que además el resultado no tenía nada que enviadiarle a una piedra. Apenas pude cortarlo; hubo que serrar (y eso que no estaba quemado). Un desastre.

Eso sí, el relleno estaba de espanto… (en sentido positivo, claro).

Tarta Provenzal

31 Jul

Tarta Provenzal

La historia viene de largo: Mi amor por Francia y todo lo francés, mi amor por el sur de francia y su Provenza y sus olores (descubiertos gracias a mi hermana), mi obsesión por al aceite de oliva virgen extra y la comida mediterránea en general… El solo nombre de Provenza ya evoca un maravilloso mundo de especias y aromas, tal vez por eso, mientras husmeaba en la sección de gastronomía de una conocida librería de mi ciudad, quedé encandilada al encontrar en un libro de cocina francesa la sugerente receta de La Tarta Provenzal. No podía adquirir el libro en ese momento pero retuve los ingredientes y me prometí investigar por la red en cuanto llegara a casa. Hoy estoy más que satisfecha de ese fortuito y maravilloso hallazgo.

Esta receta típica del sur de Francia es irresistible y además muy sencilla de hacer. La he hecho a media tarde para tenerla lista a la cena, y pese a estar llena de la comida de mediodía, no he podido resistirme a comerme dos buenos trozos… Bien ¿en qué consiste la receta? Pues como decía es tan simple que da risa (si es que al final las simples son las más buenas!), sin embargo, en mi búsqueda por internet encontré mil y una variantes, es por eso que ciniéndome un poco a la receta que ví en la librería he ido cogiendo un poco de aquí y un poco de allá teniendo como resultado la susodicha receta pero con alguna que otra cosa más que la hace aún más irresistible sin por ello dejar de ser menos provenzana.

Ingredientes:

Masa *

  • 300 gr harina
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 10 gr de levadura fresca
  • 150 ml de agua tibia
  • 1  cucharadita de sal

Relleno

  • 1/2 lata tomate frito (185 gr aprox)
  • 3 tomates maduros
  • 1 cebolla
  • 1 huevo
  • 100 gr de jamón dulce picado
  • 2 hojas de laurel
  • Albahaca seca y fresca
  • 1 diente de ajo
  • 3 cucharadas de acite de oliva
  • Aceitunas negras (opcionales)

Preparación:

  1. En primer lugar vamos a por la masa. Deshacemos la levadura en un poco de agua tibia junto al azúcar. Mientras, en un cuenco,  mezclamos la harina con la sal. Hacemos un hueco en el centro de la harina, y una vez bien disuelta la levadura la añadimos. También añadimos las cucharadas de aceite. Mezclamos despacio, y poco a poco vamos vertiendo el agua tibia.
  2. Mezclamos un rato y amasamos hasta tener una masa homogénea. Untamos un molde de 30×20 y metemos la masa estirando para extenderla hasta los rebordes y dejamos reposar durante una hora aproximadamente.
  3. Cogemos una cazuela y vertemos el tomate frito con las hojas de laurel y el diente de ajo partido en dos. Cortamos las cebolla finita  y añadimos al tomate; sazonamos con la albahaca seca y dejamos cocer a fuego lento.
  4. Reducida la salsa agregamos las 3 cucharadas de aceite y el jamón finamente picado. Sazonamos con sal y pimienta al gusto. Cuando esté lista retiramos del fuego y añadimos el huevo batido. Mezclamos bien volviendo a poner al fuego unos pocos minutos si es necesario.
  5. Transucrrido el reposo de la masa, la pinchamos con un tenedor y lo horneamos (sin el relleno) durante aproximadamente 20′ a 180º con el horno precalentado.
  6. Tras los 20′ vertemos la salsa sobre la masa y la esparcimos bien, con cuidado de quitar las hojas de laurel y los dos trozos de ajo. Cortamos los tomates frescos en rodajas finas y las ponemos por encima del relleno (previamente se pueden pasar las rodajas por sartén, yo lo prefiero), y sazonamos con un pelín de sal. También pueden añadirse aceitunas negras laminadas o enteras, yo no tenía.
  7. De neuvo introducimos en el horno caliente durante otros 20′ a 180º hasta que quede doradito y cuaje el relleno.
  8. Sírvase decorado con hojas de albahaca fresca. Garantizará ese sabor que sólo la albahaca fresca ofrece :)

 

Tarta Provenzal

 *También podeis usar hojaldre congelado, yo he optado por hacer la típica masa casera.

Tarta de Mascarpone y nueces

16 Jul
Imagen extraída de El Delantal Verde

Imagen extraída de El Delantal Verde

Sigo rescatando recetas del viejo blog anterior. A continuación, cómo elaborar la rica Tarta de Mascarpone:

Ingredientes para la crema:

  • 250 gr mascarpone
  • 250 gr ricotta
  • 200 ml nata líquida
  • 8 cucharadas de azúcar
  • 3 huevos 1 vasito de leche
  • 1 cucharada de maizena
  • ralladura de limón
  • 75 gr nueces
  • (la vainilla es opcional)
  • Mermelada para cubrir*

Ingredientes para la base:

  • Un paquete de Galletas Digestive (o las que se prefieran)
  • Mantequilla

Manos a la masa! :

  1. En primer lugar elaboraremos la base para dejarla preparada. Para ello trituraremos las galletas junto a la mantequilla hasta conseguir que estén bien mezclados y obtener una masa blanda. Con esta masa cubriremos el molde (preferentemente un molde desmoldable), y lo meteremos en el horno unos minutos para que quede compacto.
  2. A continuación nos centraremos en la crema. Mezclaremos en un bol primero los huevos y el azúcar y batiremos. Cuando alcance una textura esponjosa añadiremos la ralladura de limón, la leche, la nata líquida, el mascarpone, la ricotta y finalmente la maizena (también la esencia de vainilla en caso de que hayamos optado por ponerla). Batiremos bien durante varios minutos hasta ver que la crema adquiere cierta homogeneidad, y entonces añadiremos las nueces.
  3. Lista la crema, la esparciremos por encima de la base de galletas, y hornearemos a fuego suave (unos 180º) el timepo necesario para que cuaje -en función del horno el tiempo puede variar-.
  4. Finalmente, una vez cuajado y enfriado a temperatura ambiente, desmoldearemos y cubriremos con la mermelada que más nos guste.

Bon appétit!

 *Yo siempre opto por mermelada de fresa o frambuesa, pero cualquiera de frutos rojos quedará deliciosa!