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De piedras y peces globo

3 Ago

Hará alguna semana hablaba del Strudel y concluía el post haciendo alusión a mis intenciones de prescindir de la pasta filo prefabricada. Ya me sucedió en su día con el hojaldre, le pedí peras al olmo y aún hoy sigue siendo una de mis grandes cruzadas. Mi objetivo esta vez con el strduel era hacerme con alguna receta de la masa que me ayudara a salir adelante sin demasiados quebraderos de cabeza, y que me diera buenos resultados (ingenua…).  

Pues bien, recientemente puse en práctica la elaboración de una masa para el Strudel que, sin ser la pasta filo, podía tener bastante buena pinta. Me pareció demasiado sospechoso que fuera tan sencilla y rápida de hacer pero preferí hacerme la loca y seguir adelante. Nada iba a perturbar la ilusión de convertirme por una tarde en una yaya austríaca.

La receta en cuestión requería de lo siguiente:

El proceso no tenía en absoluto grandes misterios: Hacer un volcán con la harina y en medio echarle el resto de ingredientes. El problema se encontraba en las incongruencias entre las cantidades de los ingredientes y las del proceso de elaboración, de modo que las 2 cucharaditas de aceite se convertían misteriosamente en dos de agua , y los 100 ml de agua en aceite. Así no había modo de entenderse. Al final deduje que las dos cucharaditas debían ser de aceite y los 100ml de agua; que a fin de cuentas es más fácil equivocarse mientras se redacta la preparación que numerando los ingredientes. De todos modos, se mire por donde se mire, el resultado fue desastroso. A los 10 minutos de horneado la masa empezó a hincharse monstruosamente como si de un pez globo se tratase; desde luego aquello no estaba siendo un Strudel. Seguí respetando religiosamente el tiempo de horneado -tal vez al final la masa acabe bajando, pensé-. Transcurrido el tiempo, hice acopio de valor y abrí el horno. No sólo no había bajado sino que además el resultado no tenía nada que enviadiarle a una piedra. Apenas pude cortarlo; hubo que serrar (y eso que no estaba quemado). Un desastre.

Eso sí, el relleno estaba de espanto… (en sentido positivo, claro).

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Pain au Chocolat

2 Feb
La receta con la que he decidido estrenar el blog, es la del Pain au Chocolat. No por nada en especial, simplemente es la que más tiempo hace que no hago y me apetecía aportarle al blog ese toque chic francés que bautiza a esta delicia. He de reconocer que en un principio me costó bastante  ingeniármelas con la masa, pero a base de probar una se da cuenta de que no hay más misterio que la práctica. Y dicho esto cualquiera se pensaría que he conseguido adquirirla. nada más lejos. El hojaldre sigue siendo mi asignatura pendiente, y estos pains au chocolat me salieron, ricos sí, pero no muy reconocibles. Me apostaría lo que fuera a que el hecho de que la mantequilla se me saliera por todas partes y la masa se me rompiera una y otra vez, tuvo algo que ver…
Pains au chocolat los hay de muy variados tipos, todos con un procedimiento similar, pero con “atractivos físicos” distintos. Desde los que se acercan más a napolitanas a los que se parecen más bien a bollitos rellenos de choco. Éstos últimos son los que hasta ahora ando perfeccionando (dejemos el nivel dos-napolitana, para más adelante). Pero lo irrefutable es que todos están riquísimos.

Ingredientes (para 12 unidades)

Masa  :

  • 450 gr harina
  • 1/2 cucharadita sal
  • 1 bolsita de 6gr de levadura en gránulos de panadería
  • 25 gr margarina
  • 1 huevo ligeramente batido
  • 225 ml agua tibia
  • 175 gr mantequilla

Relleno:

  • 100 gr chocolate negro (habrá que trocearlo en 12 pedacitos)

Para rematar:

  • Huevo batido para pincelar
  • Azúcar glasé para espolvorear

Preparación:

1. Tamizaremos la harina en un cuenco grande junto a la sal, y añadiremos la levadura. Agregaremos la margarina y lo mezclaremos todo con los dedos. Verteremos el huevo batido y agua suficiente para hacer una pasta suave y la amasaremos durante 10 minutos hasta que quede suave y elástica.
2. Hay que extender la masa con el rodillo hasta formar un rectángulo de unos 40×20 cm, y tras dividir la matequilla en tres partes, cogeremos una de ellas, la trocearemos y esparciremos sobre 2/3 del rectángulo de la pasta, dejando libre un reborde estrecho (de lo contrario no se nos pegará la pasta cuando la juntemos).
3. Se ha de doblar el rectángulo sobre sí mismo en 3, empezando por la parte sin matequilla y sellar los bordes presionándolos con el rodillo. Giraremos la pasta 90º y la depositaremos en la encimera de modo que la tengamos en posición invertida a como la teníamos antes. Volveremos a extender la pasta con el rodillo y a doblarla de nuevo, esta vez sin mantequilla. La envolveremos con film transparente y dejaremos que repose 30 minutos en la nevera.
4. Transcurridos los 30 minutos repetiremos los pasos 2 y 3 hasta que la mantequilla se acabe. Enrollaremos la pasta y doblaremos otras 2 veces sin mantequilla, para dejarla de nuevo 30 minutos en la nevera.
5. Finalmente, volveremos a extender la pasta hasta convertirla en una lámina de unos 45x30cm,  recortaremos los bordes y la cortaremos por la mitad. Cada una de estas mitades la cortaremos a su vez en 6 (de este modo ya tenemos las 12 piezas). Pintaremos estos rectángulos con huevo batido (no tireis el huevo batido restante porque aún nos hará falta!) y colocaremos a cad auna en el centro una onza de chocolate. Deberemos enrollar la pasta presionando los bordes para unirlos.
6. Engrasaremos (con aceite o mantequilla) ligeramente una bandeja de horno y colocaremos los rodillos con la doblez hacia abajo. Los cubriremos y dejaremos reposar unos 40 minutos en un lugar cálido. Pasado este tiempo los pintaremos con el resto de huevo batido y los coceremos en el horno (precalentado) a 220ºC durante unos 20 minutos hasta que se doren.
Antes de presentarlos o zampárnoslos (algunos nos autoabastecemos) será necesario dejarlos enfríar. Ah! se me olvidaba!
7. Espolvorear azúcar glasé por encima de los pains fríos! ;)
Aquí más que nunca, el secreto está en la masa…
Nota: Hay hornos malos de narices (como el de mi casa) que no los llegan a dorar y en su lugar convierten el tierno pan en una corteza pálida… Si sacais del horno esto último, no desespereis, la culpa es del horno no vuestra.