Archivo | septiembre, 2010

Tarta de Melocotón

18 Sep

Para endulzar el fin de semana me he sumergido en uno de los fantásticos libros de cocina de mi madre. Viejo y cansado donde los haya sigue dando guerra y no hay día que lo ojee y no descubra algo nuevo. Debería comprometerme más con él.

En esta ocasión me he decantado por esta receta:

Tal vez sea la edad, que los años pasan y las personas cambian, pero estas tartas de fruta que de niña no hubiera podido ni ver, ahora me matan. Ésta en particular es para mí un descubrimiento, y aunque puede parecer un poco entretenida de hacer, es muy sencilla y gustosa. La idea de perfeccionarla no se me va de la cabeza.

Tarta de Melocotón,

Ingredientes:

Para la base:

  • 100 g harina
  • 50 gr mantequilla fría
  • 2 yemas de huevo
  • 1 cucharada sopera de azúcar
  • 1 pizca de sal

Para el relleno:

  • 500 gr de melocotones o 1 bote de melocotones en conserva
  • 50 gr azúcar
  • 1 vaina de vainilla 0 1/2 cucharadita de extracto de vainilla

Para el glaseado:

  • 1 cucharadita de Maizena
  • 1 cucharada de mermelada de melocotón (sin trocitos, si hace falta le damos un toque con la trituradora)

Preparación:

  1. Mezclamos la harina y la sal en un cuenco. Hacemos un agujero en el centro y ponemos la mantequilla (ha de estar fría) cortada a daditos, las yemas y el azúcar. Con la llema de los dedos vamos mezclando e incorporando la harina hacia el centro y trabajamos hasta obtener una pasta fina. Formamos una bola, la envolvemos en film transparente y dejamos reposar en el frigorífico durante 30 minutos.
  2. Transucrrido el tiempo, extendemos la masa fría hasta cubrir un molde de aproximádamente 20 cm de diámetro -el molde redondo que tenía era demasiado grande, así que, como se ve en la imagen,  opté por uno rectangular-. Después de desplegarlo por el fondo y laterales pinchamos con un tenedor la base y volvemos a dejar enfriar en el frigorífico durante 15 minutos.
  3. Pasado los 15 minutos, cogemos el molde y tapamos la pasta con papel de horno. Encima pondremos legumbres secas (si teneis bolitas de hornear mejor que mejor) e introduciremos en el horno a 190º durante 15 minutos. De este modo lo que conseguimos es cocer el fondo de la masa antes de añadir el relleno y evitar que quede húmeda después. Tras los 15 minutos, retiramos las legumbres y el papel y volvemos a hornear, esta vez sólo 5 minutos. La pasta ha de quedar doradita.
  4. Retiramos del horno, desmoldamos y dejamos que se enfríe. Mientras,  nos ocupamos de los melocotones. Si usamos melocotones en conserva lo que haremos es escurrirlos y guardar el almíbar para preparar luego el glaseado. Le añadiremos el extracto de vainilla y ya estarán listos para colocar en la base de la tarta. Si por el contrario usais melocotones frescos el proceso es el siguiente: Pelamos los melocotones, los partimos por la mitad y los deshuesamos. Los metemos en una cazuela con un poco de agua, añadimos el azúcar y la vaina de vainilla (o el extracto), y calentamos a fuego lento mezclando con una cuchara de madera hasta que el azúcar se haya disuelto. Dejaremos a fuego lento durante unos 15-20 minutos, hasta que los melocotones estén tiernos. Dejaremos enfriar dentro de su almíbar, y los retiraremos con ayuda de una espumadera, reservando el almíbar. Hecho esto, ya podemos depositarlos en el fondo de la tarta. Con mitadas enteras o laminadas, como prefiráis.
  5. Para preparar el glaseado, vertemos el almíbar (necesitaremos aproximadamente 3/4 de vaso, si no os ha quedado tanto podeis añadir agua hasta completar la cantidad) en un pequeña cazuela y calentamos. A parte disolvemos la Maizena en un poquito de agua y lo vamos añadiendo al almíbar junto a la cucharada de mermelada. Llevamos a ebullición y dejamos cocer a fuego suave hasta que la mezcla espese. Dejaremos enfriar.
  6. El glaseado una vez frío quedará un poco más espeso, y ya estará listo para rocíar por encima de la tarta.

Serviremos cuando se haya enfriado por completo, solo o acompañado con nata montada.

Confites Schlecker

17 Sep

Ultimamente mi producción culinaria es escasa y ando entreteniéndome con cositas que encuentro mirando por aquí y por allí. Schlecker no sería precisamente el primer lugar que le vendría a la cabeza a ningún sibarita en lo que a caprichos de chocolate se refiere, pero yo he de confesar que cada vez que entro me cuesta más salir. Lo último que he descubierto son estos confites de alemndra y chocolate… vician realmente. Aunque puedan parecer un poco repetitivos – pese a la variedad de revestimientos-  a mí me encantan hasta el punto de tenrlos escondidos en el armario al reparo de manos ligeras…

Se me ocurre que así como en su día hice unas rocas de chocolate (tendré que volver a hacerlas) que no salieron nada mal, podría probar con esto… Con métodos de autoabastecimiento ya no tendría que temer que por la noche alguien se colara en mi habitación para hurgar en el armario…

 

Canela + Manzana + Azúcar…

7 Sep

 o una historia de reencuentros.

Tiempo atrás recordaba lo delicioso que estaba el Strudel y la buena idea que sería intentar hacerlo. Al poco rato ya me había lanzado a internet a buscar su receta y como no recordaba bien el nombre (soy pésima para esto de los nombres) introduje los ingredientes principales en google: que si canela, que si manzana, pasas … Gracias a esto y por cosas de la vida topé por casualidad con otro  postre que había probado en varias ocasiones y cuyo nombre tampoco hubiera recordado (pese a lo popular que es!) , el Crumble de Manzana. Cuál fue mi sorpresa cuando descubrí que lo que había encontrado no era la tarta típica inglesa, sino una especie de versión polaca, que mira por dónde también había tenido ocasión de probar en casa de una amiga hace varios años, la Szarlotka (pronunciese ‘charlotska’). Este nombre, decididamente, jamás en la vida me hubiera venido a la memoria… 

Al principio dudaba si decantarme por lo polaco o lo inglés. Finalmente, y porque el otoño está al caer y yo sigo con mi vena nostálgica, he optado por la tarta polaca. El crumble lo dejo para más adelante, y no necesariamente será de manzana.

La receta que pongo aquí la encontré, como ya decía, por pura casualidad. Una de las cosas que más me gusta de internet es que la gente se hace un pequeño hueco y escribe lo que quiere, sobre lo que quiere y porque quiere. Y así es como luego una encuentra una receta tan agradecida como ésta en un blog no especialmente dedicado a cocina,  pero descrita con tanto detalle que da gusto.

Ingredientes:

  • 2  1/2 vasos de harina de repostería
  • 200 gr mantequilla
  • 1/2 vaso azúcar glass
  • 1/2 vaso de azúcar blanquilla o moreno
  • 2 huevos
  • 5 manzanas Granny Smith(4 si son grandes)
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • canela molida
  • media cucharadita de sal

Preparación:

  1. Mezclar en un cuenco la harina con el azúcar y la canela. Aparte en una cazuela derretir la mantequilla con la sal. Cuando la mantequilla haya entibiado se añade a la mezcla anterior y se amasa ligeramente.
  2. Separamos las yemas de las claras y añadimos mezclando bien, y amasando con las manos hasta que la masa deje de pegarse y se vuelva compacta. Corregiremos de harina o mantequilla derretida hasta obtener este resultado. Una vez lograda reservamos la masa en el frigorífico durante al menos una hora. Será importante que esté fría a la hora de manipularla.
  3. Aprovechamos este tiempo para pelar y rallar las manzanas en un cuenco (yo aconsejaría hacerlo poco antes de tener lista la masa para que no se nos oxiden mucho). Mezclamos la manzana con azúcar blanquilla o moreno (el que prefiramos) y generosa canela molida. Si nos apetece también podemos añadirle algunas pasas sultanas o de corinto.
  4. Transcurrido el tiempo de reposo de la masa, la cogemos y dividimos en dos reservando una de ella en la nevera hasta que la necesitemos. Una de las mitades irá destinada a la base (a diferencia del apple crumble!) de modo que tras enmantequillar el molde extenderemos bien la masa para que cubra también los lados y esparciremos por encima la manzana mezclada con azúcar y canela.
  5. Cogemos la mitad de masa que reservamos y la rallamos por encima de la manzana hasta cubrirla bien. Es por este motivo que insistía tanto en que la masa estuviera bien fría, de este modo es más fácil manipularla y no se nos deformará en la mano dificultando el proceso de rallar. 
  6. Finalmente remataremos espolvoreando de nuevo azúcar y canela por encima. Yo adoro la canela y reconozco que abuso un poco de ella, ahora bien, tampoco hay que quedarse cortos porque sino pierde su gracia el sabor final.
  7. Introducimos en el horno precalentado a 170º durante aproximadamente 1 hora. Como suelo decir, el tiempo es muy relativo y dependerá del horno que tengamos. Con mi anterior horno podía pasarme una vida para cocer un simple cake, con el que tengo ahora si respeto los tiempos de las recetas se  me chamusca todo. Por eso no está de más ir controlando de vez en cuando la cocción.

Al igual que me sucedía con el Strudel, encuentro que esta es una tarta que puede comerse de la forma que se quiera: fría o caliente, para desayunar, merendar, de postre… Mi sugerencia es comérsela recién hecha y calentita, con una buena bola de helado de vainilla. El contraste te hace ver las estrellas…Y si no se tiene helado (como fue mi caso) con un buen pegote de nata montada está igual de peligrosa.

 

 

Menú de Exámenes III: Pollo de Mamá

3 Sep

s

Una de las ventajas de estar de exámenes es que a una se la mima más en casa.

Esta receta es de mi madre, de modo que poco puedo decir de su prparación, salvo que es al horno y está de-li-cio-sa. Pechuga de pollo, zanahorias, cebolla, patatas, champiñones, vino blanco… y seguro que algún otro secretillo.